Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía antigua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía antigua. Mostrar todas las entradas

Logos y mito en el cine




                                                                                                           Espartaco, 1960

Espartaco, ya libre, quiere saber y su preocupación se centra en la Physis.
Varinia refleja un pensamiento arragaido en el mito.

Mito de Theut y Thamus

“Sócrates- Pues bien, oí decir que vivió en Egipto en los alrededores de Naucratis uno de los antiguos dioses del país, aquél a quien le está consagrado el pájaro que llaman Ibis. Su nombre es Theuth y fue el primero en descubrir no sólo el número y el cálculo, sino la geometría y la astronomía, el juego de damas y los dados, y también las letras. Reinaba entonces en todo Egipto Thamus que vivía en esa gran ciudad del alto país a la que llaman los griegos la Tebas egipcia, así como a Thamus le llaman Ammón. Theuth fue a verle v, mostrándole sus artes, le dijo que debían ser entregadas al resto de los egipcios. Preguntole entonces Thamus cuáles eran las ventajas que tenía cada una y, según se las iba exponiendo aquél, reprobaba o alababa lo que en la exposición le parecía que estaba mal o bien. Muchas fueron las observaciones que en uno y en otro sentido, según se cuenta, hizo Thamus a Theuth a propó¬sito de cada arte, y sería muy largo el referirlas. Pero una vez que hubo llegado a la escritura, dijo Theuth: "Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y aumentará su memoria. Pues se ha inven¬tado como un remedio de la sabiduría y la memoria - Y aquél replicó: "Oh, Theuth, excelso inventor de artes, unos son capaces (le dar el ser a los inventos del arte, y otros de discernir en qué medida son ven¬tajosos o perjudiciales para quienes van a hacer uso de ellos. Y ahora tu, como padre que eres de las letras, dijiste por cariño a1ellas el efecto contrario al que producen. Pues este invento dará origen en las almas de quienes lo aprendan al olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa de su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio esfuerzo. Así que, no es un remedio para la memoria, sino para suscitar el recuerdo lo que es tu invento. Apariencia de sabiduría y no sabiduría verdadera procuras a tus discípulos. Pues habiendo oído hablar de muchas cosas sin instrucción, darán la impresión de conocer muchas cosas, a pesar de ser en su mayoría unos perfectos ignorantes; y serán fastidiosos de tratar, al ha¬berse convertido, en vez de sabios, en hombres con la presunción de serlo."


Platón Fedro 274c- 275b.

Mito del carro alado


«Sobre su inmortalidad, pues, basta con lo dicho. Acerca de su idea debe decirse lo siguiente:
descubrir cómo es el alma seria cosa de una investigación en todos los sentidos y totalmente divina, además de larga; pero decir a qué es semejante puede ser el objeto de una investigación humana y más breve; procedamos, por consiguiente, así. Es, pues, semejante el alma a cierta fuerza natural que mantiene unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y aurigas de los dioses son todos ellos buenos y constituidos de buenos elementos; los de los demás están mezclados. En primer lugar, tratándose de nosotros, el conductor guía una pareja de caballos; después, de los caballos, el uno es hermoso, bueno y constituido de elementos de la misma índole; el otro está constituido de elementos contrarios y es él mismo contrario. En consecuencia, en nosotros resulta necesariamente dura y difícil la conducción.

Hemos de intentar ahora decir cómo el ser viviente ha venido a llamarse "mortal" e "inmortal". Toda alma está al cuidado de lo que es inanimado, y recorre todo el cielo, revistiendo unas veces una forma y otras otra. Y así, cuando es perfecta y alada vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio, la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre que parece moverse a si mismo a causa de la fuerza de aquella, y este todo, alma y cuerpo unidos, se llama ser viviente y tiene el sobrenombre de mortal. En cuanto al inmortal, no hay ningún razonamiento que nos permita explicarlo racionalmente; pero, no habiéndola visto ni comprendido de un modo suficiente, nos forjamos de la divinidad una idea representándonosla como un ser viviente inmortal, con alma y cuerpo naturalmente unidos por toda la eternidad. Esto, sin embargo, que sea y se exponga como agrade a la divinidad.»

«La fuerza del ala consiste, naturalmente, en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose por donde habita la raza de los dioses, y así es, en cierto modo, de todo lo relacionado con el cuerpo, lo que en más alto grado participa de lo divino. Ahora bien: lo divino es hermoso, sabio, bueno, y todo lo que es de esta índole; esto es, pues, lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio, lo vergonzoso, lo malo, y todas las demás cosas contrarias a aquellas, las consume y las hace perecer. Pues bien: el gran jefe del cielo, Zeus, dirigiendo su carro alado, marcha el primero, ordenándolo todo y cuidándolo. Le sigue un ejército de dioses y demonios ordenado en once divisiones, pues Hestia queda en la casa de los dioses, sola. Todos los demás clasificados en el número de los doce y considerados como dioses directores van al frente de la fila que a cada uno ha sido asignada. Son muchos en verdad, y beatíficos, los espectáculos que ofrecen las rutas del interior del cielo que la raza de los bienaventurados recorre llevando a cabo cada uno su propia misión, y los sigue el que persevera en el querer y en el poder, pues la Envidia está fuera del coro de los dioses. Ahora bien: siempre que van al banquete y al festín marchan hacia las regiones escarpadas que conducen a la cima de la bóveda del cielo. Por allí, los carros de los dioses, bien equilibrados y dóciles a las riendas, marchan fácilmente, pero los otros con dificultad, pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente.»

(PLATÓN, Fedro, 247 a)

Mito de Prometeo

“Hubo una vez un tiempo en que existían los dioses, pero no había razas mortales. Cuando también a éstos les llegó el tiempo destinado de su nacimiento, los forjaron los dioses dentro de la tierra con una mezcla de tierra y fuego, y de las cosas que se mezclan a la tierra y el fuego. Y cuando iban a sacarlos a la luz, ordenaron a Prometeo y a Epimeteo que los aprestaran y les distribuyeran las capacidades a cada uno de forma conveniente. A Prometeo le pide permiso Epimeteo para hacer él la distribución. «Después de hacer yo el reparto, dijo, tú lo inspeccionas." Así lo convenció, y hace la distribución. En ésta, a los unos les concedía la fuerza sin rapidez y, a los más débiles, le dotaba con la velocidad. A unos los armaba y, a los que les daba una naturaleza inerme, les proveía de alguna otra capacidad para su salvación. A aquellos que envolvía en su pequeñez, les proporcionaba una fuga alada o un habitáculo subterráneo. Y a los que aumentó en tamaño, con esto mismo los ponía a salvo. Y así, equilibrando las demás cosas, hacía su reparto. Planeaba esto con la precaución de que ninguna especie fuera aniquilada.

Cuando les hubo provisto de recursos de huida contra sus mutuas destrucciones, preparó una protección contra las estaciones del año que Zeus envía, revistiéndolos con espeso cabello y densas pieles, capaces de soportar el invierno y capaces, también, de resistir los ardores del sol, y de modo que, cuando fueran a dormir, estas mismas les sirvieran de cobertura familiar y natural a todos. Y los calzó a unos con garras y revistió a los otros con pieles duras y sin sangre. A continuación facilitaba medios de alimentación diferentes a unos y a otros: a éstos. el forraje de la tierra, a aquéllos , los frutos de los árboles y a los otros raíces. A algunos les concedió que su alimento fuera el devorar a otros animales, y les ofreció una exigua descendencia, y, en cambio, a los que eran consumidos por éstos, una descendencia numerosa, proporcionándoles una salvación en la especie. Pero, como no era del todo sabio Epimeteo, no se dio cuenta de que había gastado las capacidades en los animales; entonces todavía le quedaba sin dotar la especie humana, y no sabía qué hacer.

 Mientras estaba perplejo, se le acerca Prometeo que venía a inspeccionar el reparto, y que ve a los demás animales que tenían cuidadosamente de todo, mientras el hombre estaba desnudo y descalzo y sin coberturas ni armas. Precisamente era ya el día destinado, en el que debía también el hombre surgir de la tierra hacia la luz. Así que Prometeo, apurado por la carencia de recursos, tratando de encontrar una protección para el hombre, roba a Hefesto y a Atenea su sabiduría profesional junto con el fuego - ya que era imposible que sin el fuego aquélla pudiera adquirirse o ser de utilidad a alguien- y, así, luego la ofrece como regalo al hombre. De este modo, pues, el hombre consiguió tal saber para su vida; pero carecía del saber político, pues éste dependía de Zeus. Ahora bien, a Prometeo no le daba ya tiempo de penetrar en la acrópolis en la que mora Zeus; además]os centinelas de Zeus eran terribles . En cambio, en la vivienda, en común, de Atenea y de Hefesto, en la que aquéllos practicaban sus artes, podía entrar sin ser notado, y, así, robó la técnica de utilizar el fuego de Hefesto y la otra de Atenea y se la entregó al hombre. Y de aquí resulta la posibilidad de la vida para el hombre; aunque a Prometeo luego, a través de Epimeteo, según se cuenta, le llegó el castigo de su robo.

 Puesto que el hombre tuvo participación en el dominio divino a causa de su parentesco con la divinidad, fue, en primer lugar, el único de los animales en creer en los dioses, e intentaba construirles altares y esculpir sus estatuas. Después, articuló rápidamente, con conocimiento, la voz y los nombres, e inventó sus casas, vestidos, calzados, coberturas, y alimentos del campo. Una vez equipados de tal modo, en un principio habitaban los humanos en dispersión, y no existían ciudades. Así que se veían destruidos por las fieras, por ser generalmente más débiles que aquéllas; y su técnica manual resultaba un conocimiento suficiente como recurso para la nutrición, pero insuficiente para la lucha contra las fieras. Pues aún no poseían el arte de la política, a la que el arte bélico pertenece. Ya intentaban reunirse y ponerse a salvo con la fundación de ciudades. Pero, cuando se reunían, se atacaban unos a otros, al no poseer la ciencia política; de modo que de nuevo se dispersaban y perecían.

 Zeus, entonces, temió que sucumbiera toda nuestra raza, y envió a Hermes que trajera a los hombres el sentido moral y la justicia, para que hubiera ordenen las ciudades y ligaduras acordes de amistad. Le preguntó, entonces, Hermes a Zeus de qué modo daría el sentido moral y la justicia a los hombres: « ¿Las reparto como están repartidos los conocimientos? Están repartidos así: uno solo que domine la medicina vale para muchos particulares, y lo mismo los otros profesionales. ¿ También ahora la justicia y el sentido moral los infundiré así a los humanos, o los reparto a todos? A todos, dijo Zeus, y que todos sean partícipes. Pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos participaran, corno de los otros conocimientos. Además, impón una ley de mi parte: que al incapaz de participar del honor y la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad".
Platón. Protágoras 320c- 322d.

Tales de Mileto

Anaxínemes

Anaximandro

Analogías filosóficas

Platón-teoría de las ideas

Presocráticos,Periodo cosmológico

Platón Teoría de las Ideas.

Álvaro Camblor Valladares y Natalia García Teixeira
Curso: 2009-2010


Proceso Circular Operatorio
DIALÉCTICA



El MITO, se define como conjunto de narraciones y enseñanzas de los poetas, con los que se dan respuestas a interrogantes (no siempre válidos) sobre el origen o la estructura, el funcionamiento y el fin del universo, es decir, contingentes. El mito personifica las fuerzas de la naturaleza y, principalmente, se impone la voluntad de los dioses (y no de la razón) en el universo, que es expresada mediante relatos de estilo didáctico y propedéutico donde se dan normas morales. La filosofía, a través de la razón, permite al ser humano resolver todas sus dudas. Por ejemplo, cuando nos preguntamos por el principio de “todo”, ARKHÉ, tenemos dos opciones: “Dios es el creador”, o bien, “La teoría de la evolución”; es decir, una explicación idealista o una explicación materialista. La filosofía es un ejercicio sin límites de esa racionalidad que caracteriza al ser humano. Por eso, desde la razón somos capaces de pasar del mito al LOGOS. El “logos” es la posibilidad de la búsqueda de la esencia, de lo permanente, universal y necesario (el Ser de Parménides). Todo tiene su naturaleza común. El universal, Platón, lo intenta situar mediante el método de la DIALÉCTICA, se pasa al particular, lo contingente. Como decía Parménides: “El ser es y no puede no ser”, la necesidad da lugar a dos conceptos: permanencia/cambio, contrarios entre sí. La permanencia dice que las cosas tienen una “forma de ser” (Aristóteles) o Eidos, esencia y contrasta con apariencia. A su vez, de la esencia emana el concepto de unidad y multiplicidad. Dos mundos opuestos entre sí, podemos pasar de uno al otro gracias al método dialéctico (Proceso Circular Operatorio) continuamente. Pero la clave de este proceso es que haya un principio de isomorfía, es decir, que tiene que haber algún tipo de relación entre “idea” y “materia”. Pudiendo así, pasar del “todo” a las “partes” (Regressus o Diairesis) y, a su vez, construir la definición del “todo” co las “partes” (Progressus o Sinagogé).

En el periodo cosmológico, los presocráticos persiguen la manera de encontrar un método ideal para dar con lo permanente, lo unitario y esencial, que hay en lo múltiple, y cambiante surgiendo así, el primer principio o arkhé. Es un periodo ordenado y dinámico en el que aparece el concepto de PHYSIS (mundo sensible). Heráclito, dinamismo, “todo fluye” es contrario al estatismo de Parménides. Sócrates es contrario a los sofistas. El primero utiliza el diálogo y la ironía (sólo sé que no sé nada) por medio de refutaciones hacia el recuerdo (anamnesis) del conocimiento. A este método se le denominó MAYEÚTICA y Sócrates fingía no saber nada y quedarse asombrado por los conocimientos de su interlocutor, pero llevaba a la ironía y a la exageración estos conocimientos mostrando las contradicciones que tenían, y así su interlocutor acababa aceptando su ignorancia.

En cambio, los sofistas (Protágoras y Gorgias) defendían que ninguna teoría tenía más o menos error que otra, postura denominada Relativismo (“Hombre eres tu, hombre soy yo”).

A partir de todas estas teorías de filósofos de siglos anteriores, Platón reúne y ordena sus propias conclusiones. Para él, el mundo “real” es el de la razón, mundo inteligible, de las ideas, porque es eterno, inmutable, universal y necesario. Él pretende “ver” las ideas al igual que vemos las cosas en el mundo sensible. Platón da salida al debate entre Sócrates y los sofistas afirmando la existencia de un universal localizado en una realidad fuera del espacio y

del tiempo denominada Mundo Suprasensible o Inteligible. Para ello propone en el libro VII de la República a Glaucón (que era su hermano) “La alegoría (es decir, transcendental) o mito de la caverna”.



  • El primer espacio constituye la conjetura o EIKASÍA. Los hombres, encadenados, solo ven las sombras de objetos que no son los objetos reales sino meras representaciones de la realidad. Por ello para Platón este estado es el de la ignorancia ( “la falta de educación”)

  • El segundo espacio constituye la creencia o PISTIS. Los objetos llevados por los porteadores no son la realidad sino representaciones de los objetos reales.

  • El tercer espacio es el del conocimiento demostrativo, pensamiento discusivo o DIANOIA. Utilizado por los geómetras.

  • El cuarto espacio constituye la inteligencia o NOESIS. Es el exterior de la caverna y el auténtico conocimiento.


Para salir de la ignorancia (la caverna) propone un método denominado dialéctica. Este método nos permite conocer la realidad porque entre ella y el método hay un principio de isomorfía. La dialéctica consta de dos sentidos. El primero sería la salida de la caverna, el adquirir conocimiento. Esta tarea es escarpada y áspera (la cuesta de salida al exterior de la caverna y que equivaldría al pensamiento discursivo) y conlleva sufrimiento, porque nuestros ojos no están acostumbrados a la luz, al conocimiento debido al mucho tiempo que han estado entre las sombras. Después de un tiempo se acostumbran a la claridad y nos permiten observar el SOL, la idea de BIEN, que gobierna el mundo suprasensible. El segundo sentido sería la vuelta a la caverna para decir a los otros prisioneros que lo que ellos “ven” no es la realidad. Ellos, con la osadía que caracteriza al ignorante no le harían caso.

Con todo esto, Platón, descubre el ser suprasensible, su dimensión inmaterial que está localizada en el mundo de las ideas y la utiliza como base tanto desde el punto de vista ontológico como epistemológico.



Desde el punto de vista ontológico el platonismo significa que la realidad consiste en ser idea, una serie de conceptos universales o esencias, donde reside el auténtico Ser.

Desde el punto de vista epistemológico explica que en el conocimiento hay unas distintas fases, una jerarquía del conocimiento (eikasía, pistis, dianoia, noesis) donde lo sensible está en la base (DOXA: opinión, contingencia).

Para llegar al conocimiento de la auténtica verdad utiliza “La Teoría de las Ideas”. Esta denominación fue tardía y a principios se la llamó dialéctica.

De la dialéctica ascendente o Sinagogé surgieron varios problemas (“Crisis del Parménides”). El concepto de participación implica que las cosas “participan” de las ideas porque dichas ideas se “manifiestan” en las cosas, intuyendo la idea como causa y clase de las cosas. Esta participación es no física. El problema radica en que, como hay múltiples particulares se rompe la unidad de la Idea de Bien (que para Platón estaba en lo más alto del CIELO de las Ideas) y conllevaría que esta idea estuviera también presentes en los actos viles y malos.

Como estos problemas vienen dados por la dialéctica ascendente, cierra el proceso dialéctico con la DIAIRESIS.

Su primera tesis apoya que existe una compleja red de ideas organizadas jerárquicamente determinando una estructura de relaciones (SYMPLOKÉ). Y la segunda tesis explica que las ideas, conceptos generales, son reales, objetivos, y su esencia es de tipo lógico.

De estas dos tesis extrae una conclusión: en esta relación lógica de ideas hay una jerarquía de orden lógico.

Platón demuestra que sí hay ideas, géneros supremos, que están presentes en todo (el Ser, el reposo, el movimiento, mismidad y alteridad). Pero aquí no se acaba el estudio de platónico, se presenta otro problema, el dinamismo del mundo ideal. Si se admite el movimiento, se admite el NO SER (como demostró Zenón). Para solucionar el problema Platón recurre al Ser de Parménides introduciendo en el NO SER relativo, que viene a ser que una idea tiene que no ser las demás para ser “aquella que es”. También se ve influido por los pitagóricos, porque los objetos matemáticos prueban la existencia de realidades distintas de las percibidas por los sentidos, las Ideas (pensamiento discursivo o dianoia). Estas ideas para Platón son subsistentes en la realidad, es decir, ontológicas; objetivas, pues son objetos y son universales (no varían de una persona a otra); inteligibles; transcendentes y eternas.

En el ámbito epistemológico, se elabora la “Teoría del Conocimiento”, claramente influida por el pensamiento socrático, que consideraba el conocimiento como virtud y la ignorancia como vicio (intelectualismo ético). La base de esta teoría radica en el “saber recordar” (es decir, el orfismo/animismo y la anamnesis). El postulado que se debe asumir es que el ALMA es inmortal, ya que su contrario, el cuerpo, es corrupto y moral, y que ésta, en vidas anteriores adquirió conocimiento, pero lo olvidó, por lo que se le debe “ayudar a recordar”, “sacar a la luz” lo que Sócrates denominó la mayéutica. El saber es el anhelo del alma de la eternidad, como había explicado Menón.

Otro aspecto que se debe aceptar es que la realidad es inteligible y homogénea con el alma, que es el órgano de intelección, y entre ambas existe un principio de isomorfía debido a su naturaleza lógica, lo que nos permite conocerla con relaciones de tipo lógico porque todas la ideas siguen un orden lógico, una jerarquía.

El saber implica actividad, el sujeto debe de poner algo de su parte, y la actividad de la conciencia lógica (que permite construir activamente la verdad) necesita del diálogo por lo que se debe conocer el diálogo en el que se dialoga.

El conocer consta de diversas fases, que son explicadas por Platón en el libro de la República, con el Mito de la Caverna, que ya explicamos anteriormente. Se distinguen dos tipos de conocer: uno es la Doxa u opinión que es contingente, cambiante y perteneciente al mundo sensible; y la otra es la Episteme o ciencia que es universal , necesaria y del mundo inteligible. En el ámbito de la Doxa se distingue entre la Eikasía y la Pistis. En el ámbito de la Episteme, entre la Dianoia (conocimiento discursivo y por tanto, dinámico) y la Noesis. La Doxa es el conocimiento del hombre común, la dianoia de los matemáticos y la noesis de los filósofos. Para ascender por estos términos utiliza la Sinagogé, y para descender la Diairesis.

Otro problema con el que se encuentra Platón es el de establecer una relación entre ciencia y filosofía. Para ello introduce un nuevo concepto, la ANAIROUSA, que consiste en avanzar negando, un método que supera lo anterior, pero a la vez incorporándolo.

Platón llega a la conclusión de que sin hipótesis no es posible el conocimiento (dialéctica: ciencia del movimiento, Heráclito; la multilateralidad del pensamiento). Sin embargo, estas hipótesis pueden tener contradicciones, por lo que deben ser superadas y elevadas a Ideas, es decir, que la noesis supera a la dianoia, porque la base del conocimiento matemático son las hipótesis.

Por último, hay otra parte en Platón referida a la política, el “estado ideal”, que resulta de la dialéctica descendente. El que ha estado en el exterior de la caverna, al volver a ella debe enseñar a los que están en su interior el conocimiento que ha adquirido, para así instruir a los gobernantes de la ciudad que deben ser forzosamente (necesariamente) los que estén en posesión de la verdad absoluta, y no los que estén apartados de dicha verdad. La pedagogía, la PAIDEIA, es imprescindible para que la cuidad prospere. Aquellos que gocen de conocimiento, que lleven una vida de sabiduría y juiciosa serán justificadamente “ariscos/los mejores”.

Platón divide el alma en tres partes:

  • Concupiscible o pasional; propia de los campesinos, artesanos y comerciantes.

  • Irascible o emocional; la de los defensores de la ciudad que tienen como virtud la fuerza.

  • Racional; propia de los gobernantes y su virtud es la sabiduría.


La educación es el medio para que haya un equilibrio entre las partes que lleva a la Justicia. Es decir, la ontología platónica esta unida a la epistemología en función de la política.


Platón Teoría del conocimiento

Physis

El giro antropológico de la filosofía griega



Después de las guerras médicas 490- Dario y la batalla de Maratón, 480-79- Jerges y las batallas de las Termópilas, Salamina y Platea), los persas, a pesar de ser derrotados, no vieron disminuido el poderío de su imperio, sin embargo, su expansión se detuvo. Para los griegos las consecuencias fueron importantìsimas.

  1. Grecia aseguró su independencia y mantuvo su división política en ciudades- estado.

  2. Atenas fue la polis que sacó más provecho de la victoria, igualando en poderío a Esparta. Su fuerza y prestigio aumentaron enormemente y vivió durante este siglo su mayor esplendor (La primera Ilustración) (en el año 404 se dio el gobierno de los 30 tiranos por influencia espartana. En el 431 se habían producido las guerras del Peloponeso).

  3. La cultura griega (occidental) continuó su expansión geográfica.

En Atenas encontrábamos tres clases de habitantes: los ciudadanos, los metecos y los esclavos. Los ciudadanos se reservaban la actividad política y la propiedad territorial; las diferencias entre los ciudadanos se daban por su fortuna y ocupación: dedicarse a una actividad remunerada no era bien visto, sólo el propietario que dirigía personalmente la explotación de sus fincas escapaba a ese descrédito. A la mayoría de los ciudadanos les parecía mejor tomar parte en los asuntos del estado que dedicarse a actividades particulares.

En su acepción más general, el término griego "nomos" significa "ley", designa el conjunto de normas políticas que acata y por las que se rige una comunidad humana. Toda comunidad posee unas leyes y es normal que el hombre se pregunte por su origen y naturaleza.

Una primera respuesta es la del pensamiento mítico - religioso, según el cual las leyes e instituciones procedían de los dioses. La Filosofía abandona ya este tipo de explicación; por ejemplo, Heráclito ya no vincula la ley a la acción de un dios en concreto que fundara tal ciudad en un pasado remoto (serie de Hèrcules) sino que la observa como un reflejo del orden del universo (logos).

La physis



Las soluciones que se dan en los primeros tiempos fueron de diversos tipos. Algunos autores dieron una solución física, es decir, buscaron un principio natural y de carácter físico como Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes o Heráclito. El elemento original y principio de todas las demás cosas y causa de las transformaciones de las mismas era un elemento propio de la misma naturaleza. Otros plantearon una solución más abstracta y consideraron que el principio de la naturaleza no podría ser una parte física de la misma. Encontraron la solución en principios metafísicos, es decir, más allá de lo físico, como por ejemplo, los números de los Pitagóricos o el Ser de Parménides. Este último pone la filosofía en una situación muy extrema al negar la realidad de los movimientos naturales. Los últimos presocráticos, intentando volver a retomar el problema inicial de explicar el por qué de los movimientos naturales se ven obligados a encontrar varios principios constitutivos de la naturaleza como los filósofos pluralistas: en cuatro elementos (Empédocles), Infinitas semillas (Anaxágoras) o los átomos (Demócrito).




Un trabajo de: Héctor Morán



Un trabajo de: Santiago Polo

Del mito al logos



Al iniciarse un curso de algo llamado Historia de la Filosofía, resulta lógico preguntarse ¿Qué es la Filosofía? y ¿Cuál es su origen?. A tal pregunta, que aún sigue vigente hoy en día, no se ha dado ni se puede dar una contestación definitiva. Tradicionalmente se ha venido en determinar que su origen está en el paso del mito al logos, o sea, en el abandono de las explicaciones mitológicas para establecer unas explicaciones más racionales de lo que ocurre, tal paso se habría dado en Mileto, una colonia griega de Jonia en el siglo VI a. C.

Así entendida la cuestión del origen, se nos plantean dos preguntas fundamentales que hay que contestar antes de seguir adelante:

  1. ¿Qué se entiende por mito? y ¿Qué se entiende por logos?

  2. ¿Por qué la filosofía (logos) surge en ese momento y en ese lugar?

El primer problema fundamental que se plantea la filosofía, en su intento de explicación racional de la realidad, es por la naturaleza, la fisis, su origen y los por qué de su movimiento. Estas preguntas confluyen en la pregunta por el arche o principio constitutivo de la naturaleza.


La Filosofía es algo que el hombre hace, que el hombre ha hecho. Definir la filosofía es definir ese que-hacer del hombre. Pero es imposible definir de antemano qué es filosofía. No se puede definir la filosofía antes de hacerla.

Una ciencia, una disciplina, un hacer humano cualquiera, recibe su concepto claro, su noción precisa, cuando ya el hombre ha dominado ese hacer. Del mismo modo, la filosofía necesita ser vivida. Necesitamos tener de ella una vivencia.

Realizar una HISTORIA DE LA FILOSOFÍA significa hacer un recuento del conjunto de las experiencias, de las vivencias que distintos autores han tenido sobre la filosofía.


Sentido de la voz filosofía


La palabra filosofía tiene que designar algo. Está compuesta por las palabras griegas "philo" y "sophia", que significan "amor a la sabiduría". Filósofo es el amante de la sabiduría, o el que quiere saber. De ese significado primigenio (Herodoto, Tucídides, en los presocráticos), pasa inmediatamente a tener otro significado: significa SABIDURÍA misma. Ahora bien si la filosofía es un SABER, se nos plantea un primer problema, ¿Qué clase de saber es el saber filosófico? porque hay muchas clases de saber: hay una saber que tenemos todos, son haber aprendido no reflexionado sobre nada; y hay otro saber, que es el que adquirimos cuando lo buscamos. Esta duplicidad de sentido en la palabra saber responde a la distinción entre la simple opinión y el conocimiento bien fundado racionalmente. Con la distinción entre la opinión, inicia Platón su filosofía.


El Mito y el Logos


La filosofía surge en Grecia como una crítica de la sabiduría popular y rutinaria a la que pretende suplantar (conocimiento de opinión); en segundo lugar, que la crítica al mito se lleva a cabo en todos los frentes (moral, sociología, teología. astronomía, cosmología). Se trata de una nueva visión de la realidad en toda su complejidad, una visión que se esfuerza en eliminar los supuestos irracionales del mito.

-El saber mítico.-
Por MITO cabe entender el conjunto de narraciones y doctrinas tradicionales de los poetas (aedos), especialmente Homero y Hesíodo, acerca del mundo, los hombres y los dioses. Como conjunto de estas narraciones y doctrinas, el mito se caracteriza por ofrecer una explicación total, una explicación en que encuentran respuesta los problemas y enigmas más acuciantes y fundamentales acerca del origen y naturaleza del universo, del hombre, de la civilización y la técnica, de la organización social, etc. Al oponerse a la explicación de carácter mítico, la filosofía no renunciará a esta dimensión de respuesta última acerca de la totalidad de lo real; (al contrario, éste vendrá a convertirse en uno de los rasgos esenciales del pensamiento filosófico).

Por mito cabe entender también no solamente el conjunto de las narraciones tradicionales de los poetas sino una actitud intelectual, algo así como el esquema mental que subyace a tales explicaciones. Las características del mito así entendido, es decir, en cuanto actitud intelectual ante la realidad, son varias. De ellas nos importa considerar dos fundamentales. En primer lugar, en el mito las fuerzas naturales (el fuego, el viento, etc.) son personificadas y divinizadas: se trata de dioses personales cuya presencia y actuación como tales se deja sentir continuamente en el curso de los acontecimientos. En segundo lugar y en consonancia con lo anterior, los fenómenos y sucesos del universo se hacen depender de la voluntad de un dios.

Las consecuencias de esto son fácilmente comprensibles : los fenómenos naturales -y también la conducta humana individual o colectiva- son en gran medida imprevisibles, suceden de un modo arbitrario, dependen en su caso de la voluntad antojadiza de la divinidad.

Dentro de estas coordenadas resulta imposible la ciencia. La ciencia sólo es posible como búsqueda de las leyes, de las regularidades que rigen en la naturaleza.

-El saber racional.-
La explicación racional "LOGOS" comienza cuando la idea de arbitrariedad es suplantada definitivamente por la idea de necesidad, es decir, cuando se impone la convicción de que las cosas suceden cuando y como tienen que suceder. Esta convicción puede parecernos hoy elemental, pero constituye ciertamente uno de los más importantes logros de la cultura occidental.

A la idea de necesidad se hallan vinculadas un conjunto de ideas que constituyen lo que podemos denominar coordenadas o esquema intelectual dentro del cual tiene lugar la explicación racional en la filosofía griega.

-La idea de necesidad (de que las cosas suceden como tienen que suceder) está relacionada con la de PERMANENCIA o CONSTANCIA. Tomemos un ejemplo muy sencillo: el agua se comporta de manera constante (por ejemplo, hierve y se solidifica siempre a unas temperaturas determinadas); posee, pues, unas propiedades constantes y, por tanto, una manera de ser constante o permanente. Esta manera de ser constante o permanente fue denominada por los griegos ESENCIA (eidos). La esencia es lo que una cosa es a pesar de los cambios posibles de apariencia o estado. Conocer las cosas será, por tanto, conocer lo que verdaderamente son, lo que tienen de común y permanente.

-Ejemplo de textos de saber mítico y de saber racional filosófico y científico.-

HESIODO
"... en un principio sólo existía el Caos, abismo sin fondo, espacio abierto sumido en la oscuridad. De el nacieron Gea (la tierra) de anchos flancos; el Tártaro, sombrío lugar de las profundidades; Eros (el amor); el Erebo, vasta extensión de tinieblas; y la Noche. De la unión de estos dos últimos nacieron el Eter, parte superior de la atmósfera, y el Día.

La noche, por sí sólo, engendró a tánato (la Muerte), a Hipno (el Sueño) y a otras divinidades como las Hespérides o hijas del atardecer, que vivían en las zonas remotas del Oeste y eran las guardianes de un árbol poblado de manzanas de oro. Hijas de la noche son también: las Moiras o Parcas, defensoras del orden cósmico, representadas como hilanderas que rigen con sus hilos los destinos de la vida; Némesis (la justicia), y Eris (La discordia).

Sin embargo la madre universal es Gea. En un principio engendró a Urano (el cielo); y a Ponto (el mar). Unida con Urano, concibió a los tres Cíclopes..." (RODRIGUEZ ADRADOS, J.V. "Dioses y héroes: mitos clásicos", Aula abierta. Salvat)

BIBLIA
"Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.

Dijo Dios: -Haya luz-; y hubo luz. Y vio Dios ser buena la luz, y la separó de las tinieblas; y a la luz llamó día, y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero.

Dijo luego Dios: -Haya firmamento en medio de las aguas, que separe unas de otras-; y así fue. E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas, las que estaban debajo del firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios ser bueno. Llamó Dios al firmamento cielo, y hubo tarde y mañana, segundo día...

Dijo luego Dios: - Haya en el firmamento de los cielos lumbreras para separar el día de la noche, y servir de señales a estaciones, días y años; y luzcan en el firmamento de los cielos, para alumbrar la tierra-. Y así fue. Hizo Dios los dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y las estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra y presidir al día y a la noche, y separar la luz de las tinieblas." (Génesis 1.1).

ANAXIMANDRO.
"El principio (arche) de todas las cosas es el apeirón. Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí se produce también la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y a la reparación de la injusticia, según el orden del tiempo."

ANAXIMENES.
"El aire se diferencia en distintas substancias en virtud de la rarefacción y condensación. Por rarefacción se convierte en fuego; en cambio, condensándose, se transforma en viento, después en nube, y aún más condensándose, en agua, en tierra más tarde, y de ahí finalmente en piedra."

HERACLITO.
"No es posible descender dos veces al mismo río, tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado, sino que por el ímpetu y la velocidad de los cambios se dispersa y nuevamente se reúne y viene y desaparece."

PARMENIDES.
"... los únicos caminos de investigación que pueden pensarse , uno: que es y que no es posible no ser; es el camino de la persuasión (acompaña, en efecto, a la verdad), el otro: que no es y que es necesario no ser. Te mostraré que este sendero es por completo inescrutable; no conocerás, en efecto, lo que no es (pues es inaccesible)..."

GIORDANO BRUNO.
"Después de haber dicho que el universo debe ser infinito por la capacidad y aptitud del espacio infinito y por la posibilidad y necesidad del ser de innumerables mundos como éste, falta ahora probarlo, ya por las circunstancias de la causa eficiente que debe haberlo producido así, o, por mejor decir, producirlo siempre así, ya por la naturaleza de nuestro modo de pensar. Argumentar que el espacio infinito es semejante a este que vemos resulta mas fácil que argumentar que es semejante a lo que no vemos... Ahora bien, para empezar: ¿Por qué queremos o podemos pensar que la eficacia divina permanece ociosa?... ¿Por qué debe ser frustrada la capacidad infinita, defraudada la posibilidad de infinitos mundos que puedan existir, perjudicada la excelencia de la imagen divina que debería resplandecer más en un espejo ilimitado?...
(GIORDANO BRUNO, Sobre el infinito universo y los mundos. Ed. Orbis de Aguilar).

KEPLER.
"Los planetas recorren órbitas elípticas.
Las áreas barridas por los radios vectores de cada planeta en tiempos iguales son iguales.
Los cuadrados de los períodos de revolución de dos planetas cuales quiera son proporcionales a los cubos de sus distancias medias al sol."



LOS TEMAS DE LA FILOSOFÍA.



-La necesidad de la filosofía.-
"La primera respuesta a nuestra pregunta ¿Qué es Filosofía? puede sonar así: "La filosofía es una cosa inevitable"...Pero, ¿tiene buen sentido plantearse problema tan descomunal como es el filosófico?. Si se empieza a hablar aquí de probabilidades fuera menester declarar que el buen éxito del intento llamado filosofía es lo menos probable del mundo. Parece una loca empresa. ¿Por qué intentarla? ¿Por qué no contentarse con vivir y excusar el filosofar? Si no es probable el logro de su empeño, la filosofía no sirve de nada, no hay necesidad de ella. Perfectamente, más, por lo tanto, es un hecho que hay hombres para quienes lo superfluo es necesario... La filosofía no brota por razón de utilidad, pero tampoco por sinrazón de capricho. Es constitutivamente necesaria al intelecto... Mas ¿Por qué ese afán? ¿Por qué no contentarse con lo que sin filosofía hallamos en el mundo, con lo que ya es y está ahí patente ante nosotros? Por esta sencilla razón: todo lo que es y está ahí, cuanto nos es dado, presente, patente, es por su esencia mero trozo, pedazo, fragmento... Y no podemos verlo sin prever y echar de menos la porción que falta." (J. ORTEGA Y GASSET, ¿Qué es filosofía?, Espasa Calpe.)


-¿De qué hablan los filósofos?.-
Una manera de comprender lo que es la filosofía es acercarse al quehacer de los filósofos, qué temas tratan.

Si tomamos la lista de los diálogos de PLATÓN, nos encontramos que él suele tomar como título a uno de los personajes y como subtítulo el tema que va a tratar en dicho diálogo. Así: "Menón, o de la Virtud", "Fedón, o del alma","Fedro, o de la belleza", "La República o de la justicia", etc.

ARISTÓTELES quien sistematizó la filosofía, convierte aquellos temas de Platón su maestro en tratados: "Lógica", "Física", "Psicología", "Metafísica", "Etica", etc.

En el siglo XVIII, un filósofo alemán J. CHRISTIAN WOLFF, elaboró una división de la filosofía:
  1. Propedéutica: lógica -Teoría del conocimiento.

  2. Teorética o metafísica:

    • General: Ontología (trata sobre el ser en general y sus propiedades).

    • Cosmología o Física: (trata sobre el mundo, Filosofía de la Naturaleza).

      • Psicología: Sobre el alma.

      • Teología Natural o teodicea (sobre Dios).

  3. Práctica:

    • General: Derecho natural.

    • Filosofía Moral o ética.

    • Filosofía civil o política.

    • Economía.

    • Filosofía de las artes (gramática, retórica, poética, estética).


    En esta división, el núcleo principal es la metafísica. Por metafísica se entiende el estudio filosófico de las cosas en sí mismas (o substancias); es decir: es un intento de llegar a conocer lo que las cosas son, traspasando su simple apariencia. Los filósofos metafísicos piensan que sólo la razón puede llegar a descubrir el "SER" de las cosas por debajo de las apariencias superficiales; incluso la razón puede llegar a conocer las substancias espirituales (el alma) y la substancia que transciende el mundo (Dios). Justamente la metafísica se convertirá en el campo de batalla de la filosofía moderna.

    ¿Hasta qué punto la razón humana es capaz de tal hazaña metafísica: conocer en profundidad el mundo, al hombre e incluso a Dios?. O, en general, ¿Cuales son los límites de nuestra capacidad de conocimiento? ¿Podemos ir más allá de lo que percibimos y experimentamos sensorialmente?