Departamento de Filosofía del IES Doña Jimena (Gijón)

Platón Teoría de las Ideas.

Álvaro Camblor Valladares y Natalia García Teixeira
Curso: 2009-2010


Proceso Circular Operatorio
DIALÉCTICA



El MITO, se define como conjunto de narraciones y enseñanzas de los poetas, con los que se dan respuestas a interrogantes (no siempre válidos) sobre el origen o la estructura, el funcionamiento y el fin del universo, es decir, contingentes. El mito personifica las fuerzas de la naturaleza y, principalmente, se impone la voluntad de los dioses (y no de la razón) en el universo, que es expresada mediante relatos de estilo didáctico y propedéutico donde se dan normas morales. La filosofía, a través de la razón, permite al ser humano resolver todas sus dudas. Por ejemplo, cuando nos preguntamos por el principio de “todo”, ARKHÉ, tenemos dos opciones: “Dios es el creador”, o bien, “La teoría de la evolución”; es decir, una explicación idealista o una explicación materialista. La filosofía es un ejercicio sin límites de esa racionalidad que caracteriza al ser humano. Por eso, desde la razón somos capaces de pasar del mito al LOGOS. El “logos” es la posibilidad de la búsqueda de la esencia, de lo permanente, universal y necesario (el Ser de Parménides). Todo tiene su naturaleza común. El universal, Platón, lo intenta situar mediante el método de la DIALÉCTICA, se pasa al particular, lo contingente. Como decía Parménides: “El ser es y no puede no ser”, la necesidad da lugar a dos conceptos: permanencia/cambio, contrarios entre sí. La permanencia dice que las cosas tienen una “forma de ser” (Aristóteles) o Eidos, esencia y contrasta con apariencia. A su vez, de la esencia emana el concepto de unidad y multiplicidad. Dos mundos opuestos entre sí, podemos pasar de uno al otro gracias al método dialéctico (Proceso Circular Operatorio) continuamente. Pero la clave de este proceso es que haya un principio de isomorfía, es decir, que tiene que haber algún tipo de relación entre “idea” y “materia”. Pudiendo así, pasar del “todo” a las “partes” (Regressus o Diairesis) y, a su vez, construir la definición del “todo” co las “partes” (Progressus o Sinagogé).

En el periodo cosmológico, los presocráticos persiguen la manera de encontrar un método ideal para dar con lo permanente, lo unitario y esencial, que hay en lo múltiple, y cambiante surgiendo así, el primer principio o arkhé. Es un periodo ordenado y dinámico en el que aparece el concepto de PHYSIS (mundo sensible). Heráclito, dinamismo, “todo fluye” es contrario al estatismo de Parménides. Sócrates es contrario a los sofistas. El primero utiliza el diálogo y la ironía (sólo sé que no sé nada) por medio de refutaciones hacia el recuerdo (anamnesis) del conocimiento. A este método se le denominó MAYEÚTICA y Sócrates fingía no saber nada y quedarse asombrado por los conocimientos de su interlocutor, pero llevaba a la ironía y a la exageración estos conocimientos mostrando las contradicciones que tenían, y así su interlocutor acababa aceptando su ignorancia.

En cambio, los sofistas (Protágoras y Gorgias) defendían que ninguna teoría tenía más o menos error que otra, postura denominada Relativismo (“Hombre eres tu, hombre soy yo”).

A partir de todas estas teorías de filósofos de siglos anteriores, Platón reúne y ordena sus propias conclusiones. Para él, el mundo “real” es el de la razón, mundo inteligible, de las ideas, porque es eterno, inmutable, universal y necesario. Él pretende “ver” las ideas al igual que vemos las cosas en el mundo sensible. Platón da salida al debate entre Sócrates y los sofistas afirmando la existencia de un universal localizado en una realidad fuera del espacio y

del tiempo denominada Mundo Suprasensible o Inteligible. Para ello propone en el libro VII de la República a Glaucón (que era su hermano) “La alegoría (es decir, transcendental) o mito de la caverna”.



  • El primer espacio constituye la conjetura o EIKASÍA. Los hombres, encadenados, solo ven las sombras de objetos que no son los objetos reales sino meras representaciones de la realidad. Por ello para Platón este estado es el de la ignorancia ( “la falta de educación”)

  • El segundo espacio constituye la creencia o PISTIS. Los objetos llevados por los porteadores no son la realidad sino representaciones de los objetos reales.

  • El tercer espacio es el del conocimiento demostrativo, pensamiento discusivo o DIANOIA. Utilizado por los geómetras.

  • El cuarto espacio constituye la inteligencia o NOESIS. Es el exterior de la caverna y el auténtico conocimiento.


Para salir de la ignorancia (la caverna) propone un método denominado dialéctica. Este método nos permite conocer la realidad porque entre ella y el método hay un principio de isomorfía. La dialéctica consta de dos sentidos. El primero sería la salida de la caverna, el adquirir conocimiento. Esta tarea es escarpada y áspera (la cuesta de salida al exterior de la caverna y que equivaldría al pensamiento discursivo) y conlleva sufrimiento, porque nuestros ojos no están acostumbrados a la luz, al conocimiento debido al mucho tiempo que han estado entre las sombras. Después de un tiempo se acostumbran a la claridad y nos permiten observar el SOL, la idea de BIEN, que gobierna el mundo suprasensible. El segundo sentido sería la vuelta a la caverna para decir a los otros prisioneros que lo que ellos “ven” no es la realidad. Ellos, con la osadía que caracteriza al ignorante no le harían caso.

Con todo esto, Platón, descubre el ser suprasensible, su dimensión inmaterial que está localizada en el mundo de las ideas y la utiliza como base tanto desde el punto de vista ontológico como epistemológico.



Desde el punto de vista ontológico el platonismo significa que la realidad consiste en ser idea, una serie de conceptos universales o esencias, donde reside el auténtico Ser.

Desde el punto de vista epistemológico explica que en el conocimiento hay unas distintas fases, una jerarquía del conocimiento (eikasía, pistis, dianoia, noesis) donde lo sensible está en la base (DOXA: opinión, contingencia).

Para llegar al conocimiento de la auténtica verdad utiliza “La Teoría de las Ideas”. Esta denominación fue tardía y a principios se la llamó dialéctica.

De la dialéctica ascendente o Sinagogé surgieron varios problemas (“Crisis del Parménides”). El concepto de participación implica que las cosas “participan” de las ideas porque dichas ideas se “manifiestan” en las cosas, intuyendo la idea como causa y clase de las cosas. Esta participación es no física. El problema radica en que, como hay múltiples particulares se rompe la unidad de la Idea de Bien (que para Platón estaba en lo más alto del CIELO de las Ideas) y conllevaría que esta idea estuviera también presentes en los actos viles y malos.

Como estos problemas vienen dados por la dialéctica ascendente, cierra el proceso dialéctico con la DIAIRESIS.

Su primera tesis apoya que existe una compleja red de ideas organizadas jerárquicamente determinando una estructura de relaciones (SYMPLOKÉ). Y la segunda tesis explica que las ideas, conceptos generales, son reales, objetivos, y su esencia es de tipo lógico.

De estas dos tesis extrae una conclusión: en esta relación lógica de ideas hay una jerarquía de orden lógico.

Platón demuestra que sí hay ideas, géneros supremos, que están presentes en todo (el Ser, el reposo, el movimiento, mismidad y alteridad). Pero aquí no se acaba el estudio de platónico, se presenta otro problema, el dinamismo del mundo ideal. Si se admite el movimiento, se admite el NO SER (como demostró Zenón). Para solucionar el problema Platón recurre al Ser de Parménides introduciendo en el NO SER relativo, que viene a ser que una idea tiene que no ser las demás para ser “aquella que es”. También se ve influido por los pitagóricos, porque los objetos matemáticos prueban la existencia de realidades distintas de las percibidas por los sentidos, las Ideas (pensamiento discursivo o dianoia). Estas ideas para Platón son subsistentes en la realidad, es decir, ontológicas; objetivas, pues son objetos y son universales (no varían de una persona a otra); inteligibles; transcendentes y eternas.

En el ámbito epistemológico, se elabora la “Teoría del Conocimiento”, claramente influida por el pensamiento socrático, que consideraba el conocimiento como virtud y la ignorancia como vicio (intelectualismo ético). La base de esta teoría radica en el “saber recordar” (es decir, el orfismo/animismo y la anamnesis). El postulado que se debe asumir es que el ALMA es inmortal, ya que su contrario, el cuerpo, es corrupto y moral, y que ésta, en vidas anteriores adquirió conocimiento, pero lo olvidó, por lo que se le debe “ayudar a recordar”, “sacar a la luz” lo que Sócrates denominó la mayéutica. El saber es el anhelo del alma de la eternidad, como había explicado Menón.

Otro aspecto que se debe aceptar es que la realidad es inteligible y homogénea con el alma, que es el órgano de intelección, y entre ambas existe un principio de isomorfía debido a su naturaleza lógica, lo que nos permite conocerla con relaciones de tipo lógico porque todas la ideas siguen un orden lógico, una jerarquía.

El saber implica actividad, el sujeto debe de poner algo de su parte, y la actividad de la conciencia lógica (que permite construir activamente la verdad) necesita del diálogo por lo que se debe conocer el diálogo en el que se dialoga.

El conocer consta de diversas fases, que son explicadas por Platón en el libro de la República, con el Mito de la Caverna, que ya explicamos anteriormente. Se distinguen dos tipos de conocer: uno es la Doxa u opinión que es contingente, cambiante y perteneciente al mundo sensible; y la otra es la Episteme o ciencia que es universal , necesaria y del mundo inteligible. En el ámbito de la Doxa se distingue entre la Eikasía y la Pistis. En el ámbito de la Episteme, entre la Dianoia (conocimiento discursivo y por tanto, dinámico) y la Noesis. La Doxa es el conocimiento del hombre común, la dianoia de los matemáticos y la noesis de los filósofos. Para ascender por estos términos utiliza la Sinagogé, y para descender la Diairesis.

Otro problema con el que se encuentra Platón es el de establecer una relación entre ciencia y filosofía. Para ello introduce un nuevo concepto, la ANAIROUSA, que consiste en avanzar negando, un método que supera lo anterior, pero a la vez incorporándolo.

Platón llega a la conclusión de que sin hipótesis no es posible el conocimiento (dialéctica: ciencia del movimiento, Heráclito; la multilateralidad del pensamiento). Sin embargo, estas hipótesis pueden tener contradicciones, por lo que deben ser superadas y elevadas a Ideas, es decir, que la noesis supera a la dianoia, porque la base del conocimiento matemático son las hipótesis.

Por último, hay otra parte en Platón referida a la política, el “estado ideal”, que resulta de la dialéctica descendente. El que ha estado en el exterior de la caverna, al volver a ella debe enseñar a los que están en su interior el conocimiento que ha adquirido, para así instruir a los gobernantes de la ciudad que deben ser forzosamente (necesariamente) los que estén en posesión de la verdad absoluta, y no los que estén apartados de dicha verdad. La pedagogía, la PAIDEIA, es imprescindible para que la cuidad prospere. Aquellos que gocen de conocimiento, que lleven una vida de sabiduría y juiciosa serán justificadamente “ariscos/los mejores”.

Platón divide el alma en tres partes:

  • Concupiscible o pasional; propia de los campesinos, artesanos y comerciantes.

  • Irascible o emocional; la de los defensores de la ciudad que tienen como virtud la fuerza.

  • Racional; propia de los gobernantes y su virtud es la sabiduría.


La educación es el medio para que haya un equilibrio entre las partes que lleva a la Justicia. Es decir, la ontología platónica esta unida a la epistemología en función de la política.